Ser positivos es una visión
simplista de la vida, que solo puede ponerse en práctica cuando no se está
realmente mal, cuando las arenas movedizas no impiden avanzar. Cuando las acciones, el alma y los pensamientos no se pierden entre la oscuridad del infinito cercano, porque ningún intento conduce a la luz. Cuando la esperanza no te ha abandonado.
Ser positivos es una frase que se
ha puesto de moda, que hemos convertido en “muletilla” de ánimo, pero no ofrece consuelo alguno a quienes lo están pasando realmente mal. A quienes viven entre
dificultades y su propia impotencia es la única compañía capaz de abrazarles. Ser
positivos es, para ellos, la gran ironía.
¿Cómo ser positivos cuando
se está en medio de la noche?, cuando la existencia es gris, cuando a pesar de
la lucha incesante nada cambia. Cuando la fe acompaña a quienes viven su buen momento.
¿Cómo ser positivos cuando tu
interior se desgarra?, ¿cómo, cuando la tristeza no te abandona?, ¿cómo, cuando
tu mundo se desmorona?...
Es entonces el silencio el mejor de los consejos, es la palabra más
agradecida cuando el alma está rota y adolorida. Un abrazo basta, un poco de
tiempo, una mirada cariñosa, si algo se quiere otorgar, y si no simplemente alejarse
y no escuchar.
Ninguno tenemos la razón, por eso
hay que dejar que fluya lo que en su momento siente cada corazón.


